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2009/11/15

Los apagones en Ecuador 3

En el 2007 se advirtió sobre el manejo de crisis energética

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Un estudio que se elaboró en la administración de Alberto Acosta, hace más de dos años, estableció la necesidad de construir cuatro plantas térmicas para generar 430 megavatios, pero el Gobierno privilegió los proyectos hidroeléctricos a largo plazo y confió en las lluvias, pese a que se avizoraba una sequía.

Alberto Acosta, primer ministro de Energía del Gobierno, asegura sentirse sorprendido. El Plan Energético que él dejó cuando salió del Ministerio, en junio del 2007, contemplaba la construcción de 380 megavatios de plantas térmicas, y un estudio que se elaboró en su administración recomendó la construcción de cuatro plantas para generar 430 megavatios.

“Cometieron un error en el corto plazo: confiarse en el suministro de Colombia y en las lluvias... Y sobre todo no construir las plantas térmicas”, dice Acosta.

Térmicas eran 'mal necesario' en plan por déficit energético
Por obra y gracia divina o simple designio meteorológico, el 3 de noviembre es día de lluvias en Cuenca. Siempre. Todos los años. Cuando este orden se ha alterado y no haCuando empezaron los apagones, el parque térmico no estaba funcionando en el 100% de su capacidad. caído ni media gota, ha sido necesario sacar en procesión al Señor de los Milagros, conocido como “el Señor de las Aguas”, “el que trae aguaceros”, “el que frena sequías”...

Es el patrono de Girón, cantón situado al suroccidente de Cuenca, a quien le suplican “la merced de las lluvias”, tan importantes en Azuay que sus habitantes creen que cuando llueve, llueven megavatios/hora.

Este año, como suelen hacer los seguidores del santo, el Gobierno y las autoridades energéticas esperaron a que el 3 de noviembre cayera agua del cielo para que suba el caudal del río Paute y alimente la hidroeléctrica que genera 1.100 megavatios/hora, el 35% de la electricidad que consume Ecuador.

Pero nunca llovió. Paute entró en crisis sin que se anuncie con anticipación su inminente colapso y, desde el jueves 5 de noviembre, como no se veía en doce años, el país enfrenta los amargos y costosos efectos de los apagones que, en ciudades como Guayaquil, fueron hasta el jueves de ocho horas diarias.

Nunca llovió y nunca advirtieron con anticipación las consecuencias. Las autoridades apelan, más bien, a la reedición local de la parábola de Pedro para justificar la falta de anuncios previos. “A veces es el tema de ‘ya viene el lobo, ya viene el lobo’. Y si no viene, podría ser algo que no está cumpliéndose. Ya ha pasado antes”, dice Antonio Borrero, gerente de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec).

Nunca llovió y tampoco se dijo desde el Ministerio de Electricidad que retrasos en proyectos de generación eléctrica en el actual Gobierno y la falta de información oportuna agravaron la crisis energética en el país.

Alberto Acosta, el primer ministro de Energía del actual Gobierno, dice sentirse sorprendido. El Plan Energético 2007-2011 que él dejó cuando cambió esta cartera por Montecristi, el 14 de junio de ese año, contemplaba la construcción de 380 megavatios de plantas térmicas.

¿Cuánto se ha generado? Acosta responde: “Nada, nada. A lo mejor algo, pero había que hacer 380”. Es más, durante su administración se constituyó el grupo MAAN (Mejor Alternativa Antes de Negociar), que ese mismo año ¬tres meses después de la salida de Acosta¬ concluyó que, en realidad, se necesitaba construir cuatro plantas térmicas en el país para generar 430 megavatios: 100 en Bajo Alto, 130 en Santa Elena, 100 en Manta y 100 en Santo Domingo.

Este Diario tuvo acceso a un documento oficial del Ministerio de Electricidad, con fecha del 6 de noviembre pasado. Bajo el título “Resumen de las causas de la crisis” consta como primer punto la “falta de acción para incorporar generación térmica, conforme recomendaron estudios técnicos del grupo MAAN”. Ninguna autoridad ha mencionado públicamente esta razón.

Otros proyectos también se contemplaron en el Plan de Electrificación 2006-2011, antes del gobierno de Correa. Por ejemplo, la formación de un anillo de transmisión de 230 kilovoltios alrededor de Guayaquil, la subestación Las Esclusas, la subestación Caraguay con su línea de transmisión de 138 kilovoltios, entre otras obras. “Eso ya se debió haber hecho. En mi época tomamos la decisión de que se haga, no sé por qué no se ha hecho”, cuestiona Acosta, hoy apartado del Gobierno.

Las autoridades energéticas guardan silencio. Dicen que el único autorizado para hablar del tema es el ministro de Electricidad, Esteban Albornoz, quien viajó este miércoles a EE.UU. en busca de un generador. Sin embargo, la información que se difunde en las páginas de los entes involucrados no es suficiente.

Por ejemplo, en el link de noticias de la web del Ministerio se difunden textos que libran de responsabilidad al régimen. ‘Racionamiento de energía se debe a la falta de acción de gobiernos anteriores’, ‘Gobierno priorizó la construcción de proyectos hidroeléctricos desde el inicio de su gestión’, ‘Cambio climático agrava problemas eléctricos en Ecuador y América Latina’ son solo algunos de los titulares.

Ninguno informa que el miércoles de la semana pasada, en rueda de prensa, Albornoz dijo que se habían tomado acciones para garantizar el abastecimiento y, sin embargo, al día siguiente el país despertó sin luz. No lo advirtió, pese a que ¬admite Borrero¬ el caudal del río Paute estaba en 14 m³ por segundo al iniciarse el feriado, precisamente por el estiaje, cuando el promedio es de 127 m³/seg. Entre el domingo y viernes pasados, la media fue de 40 m³/seg.

Ninguno de los links menciona tampoco que, aunque el mismo miércoles Albornoz dijo que las termoeléctricas estaban funcionando con normalidad, al día siguiente el parque térmico indisponible sumaba 480,7 megavatios, el 11,3% de una potencia total instalada de 4.236,2.

De hecho, el primer día de cortes, el país tenía indisponible el 27% de esta potencia total: 236 megavatios de generación hidráulica y 425,8 de generación térmica por mantenimiento, 54,8 de generación térmica por falta de combustibles y 405 por el recorte en el suministro eléctrico que vende Colombia (del 10% de la demanda nacional que cubría, bajó al 3% y el 1%).

Sin embargo, si se resta la disminución de la interconexión internacional (que, según las autoridades ecuatorianas, fue sorpresiva, aunque reportes estatales y periodísticos de Colombia ya advertían semanas atrás los problemas energéticos en ese país), igual se mantenía indisponible el 17% de potencia (717,1 megavatios) al primer día de cortes, pese a que, desde el inicio, el Gobierno se ha valido de la declaratoria de emergencias.

De hecho, aquel jueves 5 de noviembre “pilló” fuera de operación a cinco centrales térmicas: la Álvaro Tinajero AT1, la Aníbal Santos TG2 y la TG2, de la Eléctrica de Guayaquil, y la Keppel Bloque 3 y la del Bloque 4, de Termoguayas. Las razones: falta de recursos, fugas de aceite, inspecciones, mantenimiento... Además, por falta de combustible no podían operar la Gonzalo Cevallos TG4, la Aníbal Santos TV1 y otras menores. Por esta última razón, Acosta critica que se haya dividido en dos el Ministerio de Energía y Petróleos.

Fuentes vinculadas al sector eléctrico aseguran que antes del viaje de la delegación presidencial a Inglaterra y Rusia, una semana antes de los apagones, los funcionarios sabían que estos eran inminentes. Una de ellas, que pide no ser citada, menciona incluso que desde Europa ¬donde también se encontraban Albornoz y el ministro de Sectores Estratégicos, Galo Borja¬ se hicieron llamadas a Ecuador para que se vaya adelantando el abastecimiento de combustibles para las centrales. Sin embargo, la orden de Correa, hasta el último minuto, fue evitar cortes.

Esperaron entonces ¬como los azuayos esperan “al Señor de las Aguas”¬ las lluvias el fin de semana, los días de feriado, el miércoles 4... Esperaron, pese a que reportes del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) e incluso entes internacionales como la agencia NOAA (Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU.) venían anticipando, meses atrás, la escasez de precipitaciones.

Los meteorólogos dieron una primera alerta de estiaje
Técnicos de la Asociación de Meteorólogos del Ecuador, integrada por miembros de la FAE, la Aviación Civil y el Inamhi, también avizoraron este déficit en enero, en estudios conjuntos con expertos internacionales.

La electricidad que se produce en el país proviene de dos fuentes de generación: hidroeléctrica (que depende de las lluvias y que representa el 55% de la capacidad instalada) y térmica (que emplea combustibles y equivale al 45%). Ecuador tiene déficit en la producción de hidroelectricidad (los grandes proyectos concluirán entre el 2012 y 2015), por lo que cubre la demanda con las térmicas y la importación desde Colombia.

En otras palabras, aunque funcionan paralelamente, cuando cae la generación hidroeléctrica o la interconexión internacional, enseguida se debe reemplazar por más energía térmica, como han hecho gobiernos anteriores durante los estiajes.

¿Qué pasa cuando el parque térmico existente no está disponible para operar en el 100% y no se construyen más generadoras de este tipo? Fue lo que ocurrió ahora, concluye José Pileggi, experto en el tema. “El Gobierno solo pensó en los grandes proyectos hidroeléctricos a largo plazo y se olvidó de las hidroeléctricas pequeñas y las térmicas. En otras palabras, se quedó corto en el corto plazo”. Menciona, por ejemplo, que recién intentan poner a operar las barcazas de generación termoeléctrica de las empresas Intervisa (105 megavatios) y Ulyseas (45), que no funcionaban por falta de permisos y mantenimiento.

Si al menos hubiesen anunciado con tiempo los cortes, dice Pileggi, el impacto económico hubiese sido menor. Por ejemplo, los negocios hubiesen podido comprar generadores a tiempo (escasos y caros en emergencia) para garantizar su actividad y, por tanto, sus ventas y la estabilidad de su personal. Cálculos conservadores hablan de pérdidas de $ 20 millones al día.

Borrero dice que antes de los cortes se difundió publicidad para que la población empiece a ahorrar luz, sin embargo, esta empezó apenas quince días antes del feriado. “El feriado nos agotó los recursos. Nos tomó el miércoles 4 en una situación más baja de lo que está Paute en este momento y hubo que tomar una decisión de crisis”.

No solo fue el bajo caudal de Paute. En Tungurahua, similar situación atraviesan Agoyán (el caudal promedio del río Pastaza era de 120 m³/seg y hoy de 40 m³/seg) y Pisayambo (produce menos de la mitad de su potencia instalada de 73 MW/hora).

Correa culpa a otros gobiernos por un supuesto mal manejo y falta de inversión. Su apuesta mayor en el corto plazo ¬admite Borrero¬ es la culminación de la represa Mazar, cuyo contrato suscribió Lucio Gutiérrez.

El 19 de septiembre se tenía previsto empezar a llenar Mazar, cuyas obras están en el 98% de avance, según la Cenel. El río Paute tenía poco caudal por la falta de lluvias y no se pudo.

Ni un diluvio en el feriado podía detener los apagones. Fernando Solórzano, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos del Azuay, señala que se necesita que llueva torrencialmente por lo menos ocho días para solucionar el problema en Paute. Una vez más, la mayor carga está en manos del Señor de los Milagros. Ese que trae los aguaceros y que frena las sequías.


y despues me preguntan por que soy anticorreista


Fuente: "El Universo"

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