02 agosto, 2009

Sin respiro


Sin respiro

Francisco Febres Cordero

Lo maravilloso de la revolución ciudadana es que ¡nos mantiene en un agite! No da respiro. Unas veces, porque el excelentísimo señor presidente de la República dice unas cosas que nos dejan turulatos. Otras, porque el excelentísimo señor presidente de la República hace unas cosas que ¡Ufffff! O sea...

Y es que, si ustedes se fijan, todo en la revolución ciudadana converge donde el excelentísimo señor presidente de la República, sin cuyo visto bueno no se cae ni la hoja de un árbol. Y si mismo mismo se cae, él es el primero en enterarse. ¡Cómo sabe todo!

Bueno, no todo, francamente. No supió, por ejemplo, que su hermano Fabricio estaba haciendo negocios con el Estado. Y es que el excelentísimo señor presidente de la República ha de haber creído que con esa talla, con ese porte tan atlético, su hermano Fabricio estaba a punto de ser contratado por el Real Madrid, juntamente con Cristiano Ronaldo. Y al mismo precio.

Jamás se imaginó que se estaba dedicando a la construcción y amasando, en los dos últimos años, una fortuna de ochenta millones de dólares. Con eso, además, se comprueba que el excelentísimo señor presidente de la República no es, como dicen los malos, totalmente omnisciente. No: le falta conocer las cosas de su familia. Y es que en el poder creo que es así: todo se sabe, menos lo de la familia. En el cielo, por ejemplo, el Padre no ha de saber todo lo que hace el Espíritu Santo. Ni el Espíritu Santo, todo lo que hace el Hijo. Peor pasa con el Correa, que no tiene Espíritu Santo sino solo un círculo oscuro. Y otro rosa.

Aunque, viéndolo bien, el Correa tampoco creo que ha sabido otras cosas que solo gracias a esa perversa, horrible, infame prensa nos hemos ido enterando, con verdadero estupor. ¡Qué corrupta que es la prensa corrupta!

Tan bien que estábamos nosotros pensando que si nos enfermábamos durante la revolución ciudadana, enseguidita venía como un rayo uuuuhhhhhh una ambulancia full equipo y chillando por la calle como si fuera caravana oficial, nos llevaba uhhhhh rapidísimo a un hospital donde nos salvaban la vida. Sin embargo, ¡oh dolor!, la prensa corrupta nos cuenta que las ambulancias del siglo XXI no han sido ambulancias propiamente dichas sino solo furgonetas Kia disfrazadas y que, por eso mismo, en vez de correr raudas y veloces cual centellas a 150 kilómetros por hora van solo a 90 y en vez de tener camillas con ruedas que no se caen tienen camillas con ruedas que sí se caen, y tienen también asientos que se zafan en plena ponida del suero que le va poniendo al paciente el mismo chofer mientras maneja porque las ambulancias no tienen adentro ni un médico ni un paramédico que le vaya ayudando con infinito amor a morir al moribundo. ¡Ayayay!

Igualito a lo que pasa con las ambulancias dizque pasa con las carreteras entregadas a dedo y con las sillas de ruedas y los muebles comprados a militantes de Alianza PAIS porque, ¡oh!, estamos en emergencia pero, más que en emergencia, estamos en revolución ciudadana, donde todo se hace sin licitación y sin dar respiro, para ganar tiempo. Porque si en la revolución ciudadana en lugar de tiempo lo que se ganan son cheques, después hay unos que se los comen también sin dar respiro, solo para ganar tiempo. Elé.

Desde El Universo

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